A cada edad Belleza

Lo que tu cuerpo y rostro te piden en cada edad

Hacemos un recorrido por las necesidades de tu cuerpo y de rostro en cada edad. Conocer las características de tu piel y ser consciente de lo que requiere, es fundamental para mantenerla sana y al mismo tiempo, prepararla para que conserve su belleza.

A los 20 años: Hidratación y limpieza.

Tu rostro a los 20 años.

Aunque su textura y el tono suelen ser óptimos (fíjate, en la tez de la tenista Maria Sharapova) puede presentar problemas como el exceso de grasa, que dará lugar a granos, espinillas y, en último extremo, acné, restando luminosidad al cutis.

Que no falte: Limpieza e hidratación. Es muy importante desmaquillarse todas las noches, te hayas maquillado o no, para eliminar cualquier resto de sebo, polución o suciedad. 

Tu cuerpo a los 20 años.

Alguna que otra zona en la que ya comienza a instalarse la flacidez, sobre todo en glúteos, cara interna de los muslos, pecho… Cuanta más hidratación y cuidados tonificantes apliques a estas zonas, más tiempo se mantendrán firmes y en sus puestos.

Que no falte: Hidratación diaria, mejor tras la ducha, que es cuando la piel está más receptiva a la acción de los principios activos; ejercicio habitual; hábitos sanos- no fumar, no abusar de café, grasas- y tener cuidado con el sol.

A los 30 años: Tonificación y primeros cuidados.

Tu rostro a los 30 años.

Los estragos de hábitos como el tabaco y, sobre todo, del exceso de sol, pues es ahora cuando empiezan a manifestarse. ¿Los más evidentes?: patas de gallo y pequeñas arrugas en la frente. La piel puede parecer congestionada y las líneas de expresión empiezan a marcarse. Si, además fumas, presta atención a la zona que rodea la boca, ya que es frecuente que comiencen a a parecer arrugas en esta área.
Que no falte: Un kit de dermoabrasión casero para que la piel luzca más brillante y las arrugas se difuminen. Y si aún no tenías la costumbre, empieza a incluir la crema de noche en tus cuidados habituales.

Tu cuerpo a los 30 años.

Una pérdida de elasticidad que comienza a ser notoria justo ahora. La regeneración celular se ralentiza, iniciándose de forma paulatina el envejecimiento natural y la pérdida de calidad cutánea, Además, la flacidez puede agravarse por otros factores como cambios hormonales o de peso, obesidad, embarazos, falta de descanso…

Que no le falte: Desde edades muy tempranas, hidratante corporal a diario y, a partir de los 30, alternarla con productos que tonifiquen y reafirmen. Hay que buscar principios activos que mejoren el tono de la piel, fortalezcan las fibras de sostén y estimulen la renovación celular.

A los 40 años: Aparece la flacidez.

Tu rostro a los 40 años.

Aquellos puntales -colágeno, elastina…- que hasta ahora aseguraban un piel firme y sin arrugas empiezan a escasear. ¿El resultado? Una flacidez cada vez más acusada. También pueden aparecer manchas que tienen mucho más que ver con la sobreexposición solar que con el paso del tiempo.

Que no le falte: Una serie de cuidados exhaustivos. “Es una edad muy buena para añadir a las habituales limpieza, hidratación y nutrición , unas exfoliaciones mas profundas, nutriciones más penetrantes, láseres y radiofrecuencia, tanto preventivas como paliativas.

Tu cuerpo a los 40 años.

Signos de flacidez y celulitis, que afecta hasta un 90 por ciento de las mujeres, aunque qué figura luzcas a esta edad dependerá muchísimo de tu estilo de vida, tu alimentación, si haces ejercicio o no has recuperado tu peso tras los embarazos, por no hablar del complejo sistema hormonal.

Que no falte: Un diagnóstico certero sobre el problema -o varios- que le afecta. Ponte en manos de profesionales que te recomendarán los tratamientos más efectivos en tu caso.

A los 50 años: Principios activos y cuidados especiales.

Tu rostro a los 50 años.

Necesidad de toda la artillería antiedad que el mercado pone a tu disposición. El juego hormonal implicado en la menopausia se traduce en pérdida de elasticidad, que empieza a ser evidente en cuello y mandíbula; las manchas faciales se hacen más grandes y la piel se vuelve más seca. Si tiene sla piel grasa tardarás más en notar estas huellas pero no debes bajar la guardia.

Que no falte: Además de la ya consabida eterna limpieza-hidratación-nutrición, tu piel necesita principios activos lo suficientemente potentes como para mejorar su aspecto, devolviéndoles la juventud perdida.

Tu cuerpo a los 50 años

Un flacidez generalizada-más visible en zonas estratégicas, como el pecho- que necesita de constantes cuidados para mantenerse a raya. Una alimentación rica en proteínas, ejercicios específicos de tonificación -imprescindibles- y tratamientos anti-aging que favorezcan la producción de colágeno y elastina serán tus armas más eficaces.

Que no falte: Los productos reafirmante sen casa y los tratamientos más punteros en cabina: radiofrecuencia…Si la grasa localizada es otro de tus problemas y no has conseguidon deshacerte de ella hasta ahora, aqualyx y mesoterapia pueden ayudarte.

A los 60 años: nutrición y reparación.

Tu rostro a los 60 años.

Inevitablemente, todas las huellas del paso del tiempo. Y si te has quedado corta en cuidados y te has pasado con el sol, esas huellas serán más evidentes. “Lo primero es un diagnóstico de la piel para evaluar el grado de fotoenvejecimiento: manchas, lesiones cutáneas, etc. Y elegir el tratamiento más adecuado en función del resultado: peelings específicos o láser”.

Que no falte: “Nutrición. La obtendrá con cremas que tengan ácido hialurónico, pues ayuda a retener el agua. También son recomendables tratamientos de colágeno y elastina, que controlan la flacidez”

Tu cuerpo a los 60 años.

Tendencia al sobrepeso. “A esta edad, lo principal es llevar un buena alimentación que favorezca mantener a ralla la osteoporosis, la hipercolesterolemia, la hipertensión, etc. También debes realizar un poco de ejercicio diariamente.

Que no falte: “Cuidados destinados a evitar la retención de líquidos, a eliminar la grasa localizada y a reducir la flacidez, aumentando la tonicidad de zonas conflictivas como puede ser abdomen, las caderas y las piernas”.

 

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